Cuando uno decide andar a tientas, cuando la seguidilla de la vida se nos muestra. Es imposible saber de antemano. Quedamos en manos de un aire que por todos lados nos limita y...
Ocupo en el
rebaño una falta
un vacío
de otros.
Sostenida por los recuerdos, camino a tientas, de orilla a orilla lanzada por las letras, se ha armado un puente antiguo...
Siempre fui oveja, siempre.
Necesitaron 12 hombres con su machi
para encontrar mi embrujadora lana
enredada en alambres de cien
campos. Nunca hallaron saber
donde estaba mi lana verdadera.
Siempre oveja. Siempre más
lana. Siempre más culpa.
Ahorrándole a la vida suspiros y entrenándome para seguir ahí. Anduve en lo que pude. Anduve creyendo. Ahora, veo. Esto es peor. Veo y dudo de casi todo. Pero cuando era...
La oveja teje
mejor que nadie.
Hila su propia
lana
en
y mientras nacen
hijos
anda
puro descarne
donando
leche y lana.
De todos modos
la oveja
siempre
tiene más lana
para dar.
Y al ver, vi. Entonces teniendo en cuenta a Discépolo, a Heidegger, a doña Cata en el Mallín Ahogado y a mi mismísimo padre biológico, entendí tantas, tantas (no sé cómo llamarlas: cosas, hechos, pasares) que ahora...
Sin sed
He mirado hacia
atrás
y mis ojos
no eran los de antes.
Eran verdes
los seres circundantes
eran como de hambre
las visiones
y el agua era deseada
como vida.
Entonces supe
sin pensar siquiera
que jamás
llevaría
conmigo el festón
del agua.
Giré hacia el otro
lado
con mi lana
redondeles de olvido,
mis ojos
nuevos como
el deseo.
Entonces supe
que alguna
vez
siglos
atrás,
alguien sin alas
remontó esta tierra
hoy seca.
Alguien no tuvo sed,
porque era agua,
y yo sólo sabía
de esto
sin saber,
era parte del mito
era una más,
era de ahora
pero con voz
de siempre.


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