domingo, 6 de junio de 2010

Después del Temblor






La locura está siempre presente. Nunca me animo a decir si alguien es normal. Y, ¿podría alguien hacerlo?. Hablo sola, sí. Es una manera de equivocarme menos.Pienso como la vida, en ocasiones como una mujer, pero de ser necesario, intento hacerlo como un árbol, como un niño y por qué no, como una oveja. Entonces, cuando lo hago, surgen cosas como esta y nace el último de mis hijos de papel: “Después del temblor” Un hijo afortunado porque el Jurado convocado para evaluar la obra de los escritores rionegrinos, durante el año 2009, consideró que era el mejor libro de poesía escrito en la provincia. 

Y dijo una de ellos, la escritora María Teresa Andruetto: Nos encantó a todos, enseguida, tu "Después del temblor", su desnudez esencial nos encantó. Mucho elegante despojamiento, mucha profundidad y también originalidad, muy distinto a todo el resto y a lo que habitualmente leemos. Pensábamos: será un o una poeta? O sea dudas sobre eso, pero jamás sobre el lugar que consideramos tenía. Enseguida los tres consideramos que ese era el primero y que no tenía discusión. Así que fue requetefácil decidirlo, a pesar de que no nos conocíamos con Javier Cofreces y apenas un poquito con Florencia Abbatte. Eso produce un gran alivio cuando uno es jurado, esa coincidencia y esa convicción.
Lo presentamos en Buenos Aires, en la Feria Internacional del Libro, el 8 de mayo de 2010, junto a los premiados en Cuento, Pablo Tolosa y en Novela, Matías Stiep.
Me sentí acompañada por mi familia y amigos, y muchos escritores de la provincia y amantes de la literatura que estuvieron en la Sala Alfonsina Storni, esa tarde, entre la locura de miles de personas que trataban de participar de uno de los eventos más importantes relacionados con la literatura.
Ahora espero mi libro en El Bolsón, los ejemplares que el Fondo Editorial de Río Negro 
me va a mandar en breve. Me encantará presentarlo a mis vecinos de acá, seguramente cuando el frío nos apriete y nos recuerde que la locura se acerca también a los árboles y al agua, un poquito de tibieza nos dará la poesía, algún poema como este que adelanto:


                                            Confesiones

                                           No seré blanca,
                                           nunca seré tan
                                           clara como la
                                           muerte.

                                           Apaciguadora y
                                           cercana.

                                           Ausente de toda
                                           primavera.

                                           Blanca al deshojar
                                           al arrojar al aire
                                           su brisa de
                                           cuchillos
                                                         obedientes.

4 comentarios:

Matías dijo...

Te agregué a los sitios amigos de mi Jardín :)

Gracias!

Saludos
Matías

Nahueru dijo...

Casi no llegamos, pero por suerte se pudo... En la entrada si que había un temblor... de gente

Silvia Rodriguez dijo...

Muchas gracias a los dos por compartir conmigo ese inolvidable momento de la presentación

Víctor Alberto Cumio dijo...

Leí, Silvia, lo que ahora leo, tus escritos que, percibo, vienen alimentados por un fuego que no se consume y cuya luz, no impide verte en connivencia con ellos. ¿Cómo logras que esa oveja seas vos y que sus marcas dejen tu huella?. ¿Cómo haces para que te vea, oveja, no en stop ni dentro de empalizada?. Agradezco tu invitación a conocer este tu interesante blog. En fin, Silvia, felicitaciones por la creatividad desbordada tanto en él cuanto en tus escritos. Víctor Alberto Cumio